Zapatillas de esparto

Todo el día de acá para allá, metro, autobús.. y vuelta andando, aunque tus pies estaban ya que no podían más. 

La plaza Mayor está llena de terrazas y de los toldos y sombrillas salen continuamente unos chorros refrigerantes para que los turistas puedan comerse la paella fresquitos. Nunca te ha gustado comer al sol, ni debajo de un toldo, ni tan siquiera en la playa. lo tuyo es de comedor a la fresca en verano y al arrimo de la calefacción en invierno, y si quiere nevar o caer el sol a plomo, que lo haga, pero no encima de tu cabeza o de un endeble toldo.

Lo de las terrazas estalló después de la prohibición terminante de fumar en los bares, los fumetas a la calle, y empezaron a proliferar las estufas de butano, o las eléctricas para poder disfrutar del día y de la noche y poder seguir fumando ese pitillo tan apetecible. Aunque cada vez fumas menos, y puede que esto de la ley antitabaco te haya hecho un favor, no te termina de gustar lo de tomarte el café tiritando y en la calle, casi prefieres pasarte sin, y es lo que terminas haciendo, y ahora casi por economía también.

La plaza Mayor está petada de terrazas, pero no hay demasiados turistas en las mesas, pese al reclamo de los chorritos, pese al reclamo de los blancos manteles, pese al reclamos de las suculentas paellas amarillas de azafrán y las irisaciones granates de las jarras de sangría. ¿Habrá crisis también en el sector turismo?

Cruzas la plaza y unos metros más abajo una cola te sorprende, sale de un modesto comercio tradicional de los de toda la vida, ¿y qué es lo que allí se vende? ¡Zapatillas! Unas cuantas docenas de mujeres hacen estoicamente cola y esperan turno para comprarse unas zapatillas de esparto, que son molonas, pero ¡qué precios!

Te comprarías unas, pero no es lo más adecuado para ir a buscar trabajo por Madrid, tendrás que apañarte con las manoletinas o con las sandalias de medio tacón… Deberías arreglarte las uñas de los pies, que con un poco de esmalte discreto quedan más presentables, pero tendrás que hurgarte el monedero antes de acudir a Nancy otra vez…

Dicen que con la crisis aumentan las ventas de los productos de belleza, epro eso debe ser al principio, porque luego todo el mundo termina ahorrándose el rímel y todo lo más se acude a la amiga de confianza con remedios caseros para casi todo.

Unas zapatillas de esparto te ayudarían a descansar los pies, además la suela te aísla del asfalto, que siempre está recalentado, pero ¿de dónde sacas los casi 30 euros que cuestan?

Hay otras prioridades. Las alpargatas tendrán que esperar e ir tirando con lo que tienes. Presupuesto para ropa y calzado este año: cero pelotero. 

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