Fondo de armario

Recuerdas de hace años una discusión bastante animada sobre si la composición fondo de armario era una tontería o tenía algún sentido. Natalia aseguraba muy firme que el fonde de su armario tenía un papel horrible, pero era cosa del casero y ella no lo podía quitar, otros bromeaban con el tablero de aglomerado y los más con que al fondo de sus respectivos armarios no sabían ni lo que tenían. Casi nadie defendió entonces la expresión considerándola una tontería más propia de periodistas dedicados a la moda, de esos que siempre andan buscando llamar a lo te toda la vida de modo diferente para dar a entender que todo es nuevo, o por lo menos renovado.

Tú rescatas ahora esa expresión, la sacas del fondo de tus recuerdos como si con ello fueras a descubrir en el fondo de tu armario alguna prenda olvidada que te saque de apuros en el verano.

Ahora lamentas no haber metido algún modelito ya algo gastado porque siempre lo puedes intentar reciclar o emplear para bajar al supermercado y dejar los conjuntos más potables para las entrevistas de trabajo, porque ni pensar en comprarte una mala camiseta para combinar con los vaqueros. Te tendrás que apañar con lo que tienes, así que repasas los vestidos, las faldas, las blusas y los pantalones y los alisas con la mano colocándolos a un lado del armario. Hablas en plural, como si tuvieras muchos, pero faldas de verano solo tienes dos y una de ellas ya para pocos trotes, pero tendrá que aguantar.

Vestidos siempre tuviste más porque siempre te gustaron los vestidos y aprovechabas las rebajas, los restos de serie, tendrás que sacarles ahora partido para las entrevistas, sobre todo aquellos que no son demasiado escotados, aunque ¡estamos en verano!

Te dan ganas de salir corriendo hacia la playa, donde seguramente se habrán encendido hogueras y los jóvenes empezarán a formar sombras, pero la playa está a 600 kilómetros y esto es Madrid, con su asfalto, y lo más parecido a una playa son las terrazas instaladas en la plaza de tu barrio. Sí, hoy harás un esfuerzo y bajarás a tomarte una cervecita cuando hayas terminado de cenar, de cenar la ensalada de lechuga, la tortilla de queso y un par de albaricoques de postre. Te tomarás una cerveza sentada en la terraza de la plaza de tu barrio y mañana será otro día.

Mientras terminas de colocar el cajón de la ropa interior, afortunadamente estás surtida y se ha acabado la temporada de medias, vuelves a pesnar en las entrevistas, pero ¡qué entrevistas! ¿Por qué hablas en plural si la única que tienes en perspectiva es mañana por la tarde en una oficina por la carretera de Barcelona, metro Alameda de Osuna… No esperas gran cosa, todo lo más un par de semanas de trabajo agotador como secretaria para todo en algún congreso lleno de chinos…

Bueno, no adelantes acontecimientos. Te pondrás el estampado verde, que es color de esperanza.

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