Paula

(Sigue la lectura de El río que nos lleva en La Acequia.)

A medida que el río nos lleva, Paula se va haciendo más líquida. La misteriosa joven siempre vuelve al río, se diría que fluye con el río, y que el agua la atrae y la mueve como canto pulido.

Cuadro de mujer

Al pie del agua, Paula realiza su segunda confesión. Shannon se la ha ganado con el detalle de unas medias nuevas. Hombre de mundo, que ha corrido algo, sabe lo que una mujer necesita en un determinado momento. Paula viaja con lo puesto, como un ganchero más, y líneas atrás la hemos visto agradecer al Chepa unos hilos y una agujas, ajuar más parco nunca se vio. No son unas medias de cristal, como esas que Frank Sinatra se sacaba del bolsillo de la guerrera en una película, lo que Shannon le ofrece, son medias de algodón grueso y unas alpargatas, aptas para andar por el campo.

«No soy buena», murmura Paula una y otra vez, pero solo a  Shannon, al extranjero que le ha regalado las medias que tanto necesitaba, le cuenta la pena que la roe y la hace vestir de luto: «Escúchame. Soy de Peñalén y bajé a servir a Cuenca. Un… Uno… Bueno, perdí la cabeza…»

Guardó silencio. Y Shannon, dolorido, al levantar la vista no encontró en lo alto más que los peñascos impasibles y unas redondas nubes blancas deslizándose en feliz navegación.

Hermosa fusión de Naturaleza y sentimientos, la vida silenciosa sigue, a pesar de las tragedias individuales, porque así ha de ser.

Vuelve Paula tras la confesión al río, al río que ha marcado su destino:

—Fui a parar a la maderada —concluyó Paula, secándose las lágrimas bruscamente—. Igual puede haber ido al mismo río, a quedarme allí… Igual que iré a parar no sé dónde… No volveré nunca a mi casa, nunca…

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4 respuestas a Paula

  1. Un bellísimo personaje este de Paula. Seguiré leyendo antes de que se funda con el río o desaparezca en la niebla. No conozco todavía la confesión. Fue un placer leer tu entrada, Paula nos ha cautivado. Un abrazo, Coro.

  2. Buena mirada la tuya. Paula es parte de esa naturaleza a la que no puede substraerse. Llena de misterios y secretos, como todos, la única duda del lector es si podrá escaparse a lo que parece estar destinada.

  3. Todo un acierto este personaje, toda una mujer, demasiado humana, de carne y hueso.

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