¿Ochocientoseurista?

¡Ojalá!

Soy una de esas 300.000 personas que según la última EPA han encontrado trabajo y ya no están en las negras listas del paro.

Los poderes públicos se congratulan y los voceros, que nunca faltan, también. No es que estemos viendo la luz al final del túnel, es que estamos saliendo de él, gracias a la buena labor del Gobierno, a la ministra Báñez y a la reforma laboral.

¿Ochocientoseurista? —repito—. ¡Ojalá!, porque mi situación dista mucho de haberme solucionado la vida.

A finales de junio me llamaron de una ETT para trabajar en una agencia de viajes. El trabajo era de carácter administrativo para reforzar el back office en la temporada de verano; una especie de chica para todo con conocimientos de idiomas, que siempre son muy de agradecer en ciertas áreas. La oficina está céntrica y el salario está en línea con lo que se ofrece en el sector y el horario aceptable, la única pega es que mi contrato no iba a ser de 40 horas semanales sino de 30.

Acepté, al no haber más, contigo Tomás, pero en vez de llevarme a casa los 800 euros que me corresponderían por jornada completa, no llegaré a los 600 netos, y aún me doy con un canto en los dientes.

Ganar menos, pero trabajas menos, te dices y te dicen, te lo ahorrarás en salud, que tu cuerpo no está para muchas alegrías, porque todavía te acuerdas de tu último empleo vendiendo bisutería china en los pasillos de un centro comercial. Lo de que trabajarás poco, repito, será en teoría, porque en la práctica la jornada se alarga un poquito o un muchito, según, casi todos los días, pero eso o va a beneficio de inventario o es que te organizas mal y es tu problema, con lo que rara vez estás las seis horas justas.

Bien, seamos optimistas, no pagas alquiler, el piso es tuyo, y en verano no hay gastos de calefacción no hay, por supuesto no tienes aire acondicionado, pero todavía tienes que pagar los setenta euros de comunidad, el teléfono, la luz —¡la luz!—, el gas, el agua…

Has estado echando cuentas para ver si te compensa sacarte el abono transporte, en realidad no pensabas sacarte el abono transporte, pero… el horario no está mal, muchos lo envidiarían porque no se madruga, pero por alguna extraña razón trabajas de 4 a 9 de la tarde de lunes a sábado, seis días a la semana, cinco horas cada día. Los domingos, porque algún domingo punta puede que tengas que trabajar, se contarán y compensarán aparte.

La oficina queda céntrica, andando tardarías menos de una hora, pero ¿quién sale de su casa en el verano madrileño a las tres de la tarde buscando la sombra? ¡Ni hablar!, no te queda otra que coger el metro y haces cuentas: a la semana harás seis viajes mínimo, porque a la vuelta sí puede que aproveches para caminar y te ahorres un viaje. Con tres metrobuses, treinta y seis euros con 60 céntimos, te puedes apañar, y te ahorrarás los diechiocho euros que van hasta el coste del abono transporte, que te vendrán bien para tomarte alguna caña, porque de vez en cuando hay que tomarse una caña en los bares del barrio.

¿Ropa? ¡Dios! ¡Esa es otra! Miras en el armario y encuentras que las camisetas están demasiado viejas, pero con alguna puedes tirar, quizá no aguanten todas las lavadas, y ¿faldas y pantalones? Tendrás que pasarte por algún chino o por el mercadillo de la asociación vecinal, a ver si encuentras algo que te sirva. En el cajón de la ropa interior no miras porque has aprendido a remendar las bragas y a cambiar los tirantes de los sujetadores, así que de momento estás surtida. Calcetines y medias, gracias a Dios, en el verano no se gastan, pero ¿zapatos? La última vez que miraste en el escaparate de la alpargatería esa de tu barrio, viste que las alpargatas se habían puesto de moda y habían vuelto a subir de precio. Te tendrás que recorrer la calle Fuencarral a la búsqueda de rebajas o de gangas de última hora, que le vayan bien a tus pies: el asfalto madrileño en verano es de temer.

Después de todo, haciendo números, y teniendo en cuenta que el piso es de tu familia, podrás pasar el verano con esos 600 euros escasos que te proporcionará tu nuevo trabajo. ¡Es lo que hay!

En la pared de enfrente de tu mesa hay un póster con una fuente luminosa llena de alegres colores.

Fuente luminosa en algún lugar del mundo

Fuente luminosa en algún lugar del mundo

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2 respuestas a ¿Ochocientoseurista?

  1. Y no te quejes, que otro va detrás esperando que tú lo dejes. A lo que hemos llegado, a los zurcidos de posguerra, y eso es lo de menos. Y el gobierno echando cohetes.¿Qué harían ellos con 600 euros?
    Un abrazo

    • Los zurcidos y el aprender a aprovechar lo que tenemos, como en la posguerra, es lo menos malo de la situación, a fin de cuentas es un freno al consumismo insostenible e insolidario. Lo malo es que no se mira en la dirección de mejorar esas cosas, sino de empeorarlas, como las voces que apoyan que se quite el salario mínimo. El trabajo, cualquier trabajo, debe permitirte vivir y mejorar, no meramente sobrevivir.

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