Bailando en la cocina

Por alguna razón hay días en que las piernas se hacen de plomo en la cama. Es como si te hubieras pasado la noche andando por caminos inhóspitos, subiendo y bajando cuestas, y eso sin que aparezcan los temidos calambres.

Ayer era uno de esos días, uno de esos en los que te cuesta enormemente saltar de la cama, y si no fuera por la urgencia de hacer pis, te quedarías en ella un rato y otro más. Al final pones los pies en la alfombra, ves que no es para tanto, visitas a don Roca y luego vas a la cocina y te tomas la pastilla nuestra de cada día.

Pones la radio, las noticias son ligeritas, como procede en fin de semana, y más en agosto, pasan rápido, nada importante y empieza una musiquilla que te hace mover los pies. El sol mañanero busca su camino a través del patio, a medida que vayan pasando las hojas del calendario, irá escondiéndose hasta desaparecer; animada por la luz matinal giras sobre ti misma y te pones a bailar ese vals que todo el mundo se sabe y que pensándolo bien no es propiamente un vals, y das vueltas y vueltas evitando el par de taburetes, en el reducido pasillo entre la nevera, la mesa y la fregadaera…

 Pegas saltitos y te arremangas las faldas, y te sientes Paquita en las Ramblas, mientras abres la nevera y sacas los tomates maduros y generosos que compraste ayer en la oferta del mercadillo.

Has decidido hacerte un salmorejo, plato de moda, para por lo menos tres días, y mientras calientas agua para escaldar los tomates miras su intenso color rojos y le das vuelta a la etimología de la palabra en italiano pomodoro: pomo d’amore‘ más algo de cromatismo y confusión de colores a ciertas horas del día. Con amor se hacen los gazpachos y los macarrones, y con amor, porque a esa hora de la mañana te quieres y te abrazas, te vas a hacer un salmorejo comme il faut.

Ya está listo, ¿gustáis?

Salmorejo

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Una respuesta a Bailando en la cocina

  1. Me gusta el salmorejo, mi abuela era de Córdoba. Fruta de oro, qué nombre tan bello. Disfruta del salmorejo y de todo lo bueno de la vida. Un abrazo.

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