Miguel

Ha pasado Miguel unos días en casa. Venía a cosas del ministerio, como suele hacer una vez al año.
retrato de hombre y mujer años 40
Otros años se iba al Hotel Nacional, en Atocha, que le queda a mano de todo —Miguel no soporta el metro—, pero esta vez ha venido a casa y me ha dado una gran alegría.

—Comeré cualquier cosa, hermanita, no te preocupes por mí.

Pero su hermanita —¿por qué me seguirá llamando así si soy mayor que él?— le tenía preparada pescadilla rebozada, ensalada y un par de botellas de buen vino.

La primera noche nos bebimos la primera poniéndonos al día.

—Bea está esperando, ¿lo sabías? Los veo poco, aunque estamos cerca. A mí no me gusta alejarme de la finca, porque siempre hay cosas que hacer, y ellos tampoco tienen muchas tiempo para visitas.

Mi hermano tiene dos hijas, Emma y Beatriz. Bea se casó hará unos dos años… No sé si llegó a terminar la carrera, estudiaba Económicas, pero junto a su marido se ocupan del negocio familiar, una gestoría.

Emma es médica y lleva ya unos años tres años por Australia, se está especializando en tratamientos de retina. Se marchó allí porque aquí no había nada que hacer.

—Dice que viene para Navidad, y que igual me da una sorpresa. ¡Sorpresa! Supongo que se habrá enamorado, que vivirá con un chico y…

—¿Y tú?

—¿Yo qué?

—¿No hay una mujer en tu vida?

Miguel se ríe y apura el vaso para servirse más.

—¿Quién me va a querer a mí a estas alturas? Un tipo aburrido que solo piensa en su finca, en sus animales…

Elena, la mujer de Miguel, se marchó un buen día hace ya años a la Argentina, dijo que necesitaba libertad, que no podía vivir encerrada en un pueblo, en ese ambiente cerrado y sofocante. Era artista, es artista, y hace series de televisión. Como su futuro era incierto no se quiso llevar a las niñas, y Miguel se convirtió de la noche a la mañana en padre y madre. Alguna vez viajaron las niñas a Argentina a ver a la madre.

—¿Sabes? Me pregunto cómo cabíamos todos en esta casa. ¿Te acuerdas? Yo dormía aquí en el cuarto de la abuela, en una camita que tenía que ser diminuta…

—Tú eras diminuto entonces. ¿Cuántos años tenías cuando nos marchamos de esta casa? ¿Ocho? ¿Nueve? Diego todavía dormía en el cuarto de los papás.

—Y vosotras las chicas os repartías aquellas dos camas casi juntas que alguna vez también teníais que compartir con algún pariente que se dejaba caer por Madrid. Te ha quedado muy bien el despacho.

—Es la habitación que tiene más luz. ¿Te acuerdas de cuando mamá nos ponía a todos a hacer los deberes en la mesa del comedor?

—Ella se sentaba aquí, en este sillón, a escuchar la radio, y la abuela estaba ahí, junto a la ventana, cosiendo en una sillita baja.

—Teníamos que tener casi siempre la luz encendida, como ahora.

—Esta casa siempre fue oscura.

—Lo sigue siendo, pero está en Madrid, céntrica y para mí sola.

—¿Quieres que prepare un puchero para mañana?

—No, no, comeré fuera. Por la tarde, si quieres, podemos ir a un teatro, ya que estamos en Madrid.

Al final nos comimos un puchero. No es que yo sea una gran cocinera, no, pero se me dan bien los potajes y me apetecía ver la olla encima de la mesa del comedor, humeante.

—¡Exagerada! Has hecho para un regimiento.

—No te preocupes, lo congelo. ¿A qué hora sale tu tren?

—A las ocho, hay tiempo. No hago mas que mirar la foto de los abuelos, creo que la próxima vez que venga voy a sacar una copia.

—Avísame y te la tendré preparada.

—Ha sido un gusto venir a Madrid y encontrarme que tengo casa.

Mientras tiro las botellas al contenedor yo también pienso que ha sido muy agradable tener a Miguel aquí unos días.

A Miguel Hernández por ser hoy su cumpleaños

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Vivencias. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Miguel

  1. Huele a comida casera por aquí. Y se oye la radio con el parte. Y conversaciones de mujeres que cosen en silla baja. Y niños que hacen los deberes. Al poeta Miguel Hernández le hubiera gustado vivir algo así.
    Un abrazo, Coro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s