Mónica

Mónica tiene  cuenta en Facebook. Mónica tiene muchos amigos, gente dispersa y variopinta que no saben muy bien cómo llegaron a su muro, pero están ahí. La mayoría conoce a Mónica en persona. Unos más, son amigos en la vida real, compañeros de estudios, familiares, vecinos. Otros menos, coincidieron con ella una vez en el pueblo o son amigos de amigos o incluso amigos de amigos de amigos. Algunos, simplemente, pasaban por allí y Mónica los amigó por aquello de ampliar la red o porque simplemente le dieron un Me gusta al comentario en el muro de un amigo. Yo debo de ser uno de estos últimos.

Mónica

En las fotos de perfil es una chica resultona, así que le llueven los piropos:

—¡Ánimo, Moni! Wapa!!!!!!!!!!!!!!!

Y yo no puedo por menos que imaginarme a Mónica al leer estas cosas, levantándose del ordenador e ir al espejo a ahuecarse la melena de perfil, del perfil bueno, naturalmente.

Mónica, Moni para los amigos, es de las que comenta en su muro los detalles personales, sí, también los grandes acontecimientos del país, no os vayáis a pensar que Moni es de esas chicas frívolas que solo piensan en dar imagen física, no, no, ella es una persona comprometida, ¡faltaría más!, y la imagen tiene que llevar mucho de alma.

Seguimos sin gobierno, y ahora a tomar el cafelito y a seguir trabajando.

Hoy Moni saluda a sus seguidores con un:

¡Buenos días, Mundo!

Y luego, en otro comentario, porque no hay que mezclar temas, se pone trascendental:

Estoy pasando por momentos cruciales en mi vida, así que ahorraros los comentarios negativos, por favor. No los necesito. Gracias.

Y aquí el que esto escribe pega un respingo en la silla: ¿Le habrán dado malas noticias otra vez a su madre? ¿La habrán tumbado en las oposiciones y tendrá que buscarse ese trabajo para el que no está preparada en esta selva que nos rodea? ¿Le tendrá que dar el sí definitivo al novio?

Si las salidas de Mónica en Facebook me alarman, las respuestas de sus amigos feisbuqueros sacan lo peor de mí mismo.

¡Ánimo, Moni! ¿Quién quiere hacerte daño? ¡Todo mi apoyo! ¡Aquí estoy! ¡Qué te pasa, reina? ¡Fuerza, Moni! ¡Ánimo! ¡Ánimo! ¡Ánimo! ¡Ánimo! ¡Ánimo! ¡Ánimo!

Los ánimos se repiten una y otra vez, y Mónica contesta a cada «ánimo» con un «muchas gracias, Pedro», «muchas gracias, Juan»,«muchas gracias, Sonia».

De pronto un original pega un muñequito, no una sino dos veces y Mónica  escribe un

¡Ja, ja, ja! Gracias por los ánimos, Jorge.

Me levanto y voy a la ventana y la veo allí abajo, sentada en su escritorio, el ordenador contra el cristal, la taza de café a un lado, los dedos en la melena y la mirada perdida en la pared blanco sucio del patio de vecinos.

Me vuelvo a mi sitio y en un pronto la desamigo.

¡Adiós, querida, adiós!

 

 

 

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2 respuestas a Mónica

  1. Pobre Moni, qué vacío el suyo. Amígala. Besos, Coro.

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