Gorriones

Hace mucho tiempo, cuando aspiraba a ser alguien en el mundo de las letras y escribía cuentos que leían las amigas, dediqué un relato a los gorriones. En el título, que no consigo recordar, los denominé los pájaros ciudadanos y esto producía risa y desconcierto en las lectoreas que esperaban encontrar una historia de ciudadanos poco recomendables y se encontraban una historia de pajaritos que buscaban miguitas en las calles de una ciudad gris, llena de coches y ruidos.

Aquella ciudad, que yo me imagina casi como Nueva York tenía un parque grande y allí, al lado de un estanque los niños compartían sus bollos suizos con los pájaros. Era una historia de busca, una metáfora de lo difícil que era sobrevivir en la ciudad a base de miguitas  de las meriendas de los niños.

Hoy leo que los gorriones están desapareciendo, nunca quise ser tan premonitoria, y me lanzo a la calle, al parque cercano, a la búsqueda de algún pájaro ciudadano. Me cuesta encontrarlos y ni siquiera sé si es un gorrión. No tiene corbata, así que de serlo, que no creo, será una hembra, pero consigo congelarlo con la cámara en esta mañana gris, encima de un árbol tardío, al que apenas apuntan algunas yemas.

pájaro ciudadano en una rama con farola

 

¡Cuánto me gustaría abrir la ventana del patio y ver pasar los gorriones por él!

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Una respuesta a Gorriones

  1. Me gusta ver a los gorriones disputando la comida a las palomas, gigantes a su lado.
    Los gorriones no son pardillos.
    Besos, Coro.

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