La profesora de griego

Mujer con vestido estampado en azul oscuro y blanco tomándose una copa sentada en una silla alta en el exterior de un café

Cada vez pienso más en ella, cada vez la veo más lejos.

Serena en su madurez, dejando atrás un divorcio que se va desdibujando con el tiempo, ese tiempo que todo lo cura o por lo menos adormece.

La veo de nuevo llegando a mi vida, ¡tantas cosas en común!, y a la vez: ¡tanta distancia vital entre nosotras!

Esperaremos la llegada de otro verano y otro congreso, o la llegada del invierno y un chocolate con porras en algún café con nombre de recuerdo.

Al final todo será el vago reflejo de unos días compartidos, una ciudad, las camas juntas, mi pudor, su pudor, sin atrevernos a mirar las cicatrices de nuestros pechos.

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2 respuestas a La profesora de griego

  1. Qué buen retrato-relato. Iba a decir que todas las cicatrices son hermosas pero no…
    (Gracias por tu participación en el club de lectura de este curso, espero que podamos contar contigo también en el próximo.)

  2. Misteriosa profesora de griego.
    Besos Coro.

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